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Nuestras cuncas de vino

Aunque nuestro negocio es el marisco gallego online, desde un primer momento hemos tenido en mente hacer pequeñas colaboraciones con gente que nos gusta lo que hacen y que son afín a nosotros.

cuncas de viño

La primera ocasión la tuvimos en mayo con el curso de marisco gallego que organizamos con Kitchen Club y la semana pasada presentamos en Madrid y Vigo nuestra colaboración con el estudio de diseño madrileño Chichinabo Inc.

Como veis en la conversación de twitter, todo fue más que sencillo y no hubo que pensar mucho, ellos son grandes amigos de Sal y laurel y nosotros de ellos.

cuncas twitter

Teníamos claro que no podíamos hacer cualquier cosa, teníamos que reflejar el espíritu de las dos marcas y fue Chichinabo quien nos propuso un clásico en peligro de extinción de las tabernas gallegas, las cuncas de viño. Para Sal y Laurel fue fácil apostar por las artes de pesca tradicionales con las que se recolecta el marisco gallego, pues siempre mecionamos la importancia de una extracción sostenible.

Al empezar la búsqueda de las cuncas y hacer un primer pequeño pedido a Porcelanas Arcadia, fuimos a hablar con ellos porque no habían quedado como nosotros pensábamos. Una vez allí, nos enseñaron como era el proceso manual con el que las fabricaban y la razón de las pequeñas imperfecciones entre ellas. También nos contaron que la importación de China les está haciendo mucho daño al sector y que cada vez se fabrican menos cuncas en Galicia.

Cuncas Arcadia

Ahí encontramos una razón más para utilizar las cuncas que se siguen fabricando en Galicia de forma casi artesana, a diferencia de las importadas.

Tras algunas pruebas de tamaño de las ilustraciones y con diferentes artes y tipos de embarcaciones (Chichinabo aprendió mucho de gamelas y técnicas para capturar centollas) apostamos por cuatro de las artes más representativas.

Una vez recibidas las primeras calcas, Chichinabo hizo las pruebas de pegado y horneado y nos llamaron para darnos una buena y una mala noticia. La buena es que todo había salido perfecto y el esmalte de las cuncas era de los mejores que habían probado hasta ahora; y la mala, es que teníamos que vernos para repetir el proceso en 400 cuncas, poniendo en cada una de ellas tres calcas: el arte, los peces y la firma.

Un trabajo arduo y de mucha maña, ya que en cada cunca había que poner mucha atención. Por eso, es verdad que no hay dos cuncas iguales, ni en la fabricación de las cuncas ni en el pegado de las calcas.

cuncas de viño salylaurel

cuncas de viño salylaurel

Las pequeñas pompas de aire que quedaban en las ilustraciones había que quitarlas para que no hubiese problemas al hornear. Después las apilamos de cuatro en cuatro con ampersands entre ellas para que no saliesen las calcas y las envolvimos para llevarlas al horno.

calca cunca salylaurel

 

cuncas de viño salylaurel

Paralelamente, el tema del packaging era algo que sabíamos era fundamental para su venta, sobre todo en tienda física. Empezamos a hacer pruebas y pedir presupuestos pero ninguna nos convencía y además encarecía mucho el producto. Chichinabo, en uno de sus clásico paseos inmortalizados en instagram, encontraron la solución que nos convenció por completo a todos.

cuncas de viño salylaurel

 

A la vuelta del verano decidimos que teníamos que presentarlo “a lo grande”, hablamos con la encuadernadora La Eriza (Madrid) y con la alfarería Alfar (Vigo) y pusimos fecha para las presentaciones, donde pudimos explicar a todos los que vinisteis la historia de nuestra colaboración y que ya podéis comprar en la web de Chichinabo y de Sal y Laurel.

presentación cuncas de vino

cuncas de viño salylaurel

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