Las recetas con buey de mar, igual que las de centolla, sólo tienen una complejidad, limpiarlos bien y sacar bien la carne sin que quede ningún resto. Si te animas a hacerlo, el resto de la receta suele ser sencillo, y ésta más.

Descubre nuestro mundo
Las recetas con buey de mar, igual que las de centolla, sólo tienen una complejidad, limpiarlos bien y sacar bien la carne sin que quede ningún resto. Si te animas a hacerlo, el resto de la receta suele ser sencillo, y ésta más.

Siempre hemos dicho que la mejor manera de comer una centolla es comerla tibia, sin dejar que enfríe del todo. Entonces llegó Andrés Madrigal y preparó esta maravilla de ensalada.

Mucha gente se sorprende cuando descubre que los crustáceos no tienen un crecimiento continuo, sino que crecen “a saltos” periódicos. Por eso hemos querido explicar con más detalle este precioso fenómeno.


Sabemos que muchas veces no resulta sencillo saber qué método de conservación resulta adecuado para nuestro marisco favorito. Así que hemos querido hacer un pequeño resumen de nuestros consejos y así tenerlos siempre a mano.
El otro día cuando encontramos este helado de falso bogavante, nos preguntamos si habría alguién que hubiese mezclado helado con marisco. Y la respuesta es afirmativa.


Lo uno o lo otro, pero cómo en más de una ocasión ha declarado Ferrán Adriá, recién cocida. Y es que, para el dueño de El Bulli, pocos platos superan a una centolla tibia.
La única razón que hay para llamarlo de una u otra manera es el sexo del crustáceo, y debido a qué la hembra suele ser más apreciada por llevar las huevas o coral dentro y soler estar más llenas que los machos, el nombre más extendido es el de Centolla.
También hay quién prefiere el sabor del centollo macho, y más aún si es en febrero y de unos tres kilos.
Os dejamos un listado con los diferentes nombres de esta especie en las distintas regiones de España y en el extranjero.
*Ilustración: María Grande